Leonardo Fernández de Lago "Leo"

   El 28 de agosto de 2013 falleció en Cartagena, a la edad de cien años Leonardo Fernández de Lago “Leo”, fundador del mítico grupo de bilbainadas Los Chimberos.

   Leo nació el 9 de mayo de 1913 en El Ferrol, de padre vasco y madre gallega. Su familia se trasladó a Sestao, concretamente a Urbinaga, cuando contaba nueve años y allí empezó lo que luego habría de ser una larga carrera musical. “Leo” fue olvidado posteriormente por sus paisanos a pesar del amplio reconocimiento internacional que obtuvo, especialmente en Portugal donde, como él contaba, la policía conocía hasta su perro. Cuando supe que “Leo” vivía en Cartagena y aún tocaba el piano no dudé en tomar carretera y acercarme a visitarle. Me siento un privilegiado por haber podido entrevistarle el 24 de agosto, cuatro días antes de su fallecimiento (la entrevista se puede ver en Youtube), y me llevé la impresión de un hombre sencillo, bueno, querido por su familia y orgulloso de una vida profesional difícil pero llena de satisfacción. Pero empecemos por el principio...

 Leo y antonio

   Su formación musical

  conservatorio violin

Con tan solo 3 años comenzó a tocar el violín, demostrando enseguida su brillantez, y obtuvo el primer premio en el Conservatorio Vizcaíno de Música, donde concluyó sus estudios de octavo el día 17 de junio de 1936 con la calificación de Sobresaliente. Además fue alumno de Jesús Guridi del que nunca se olvidó. El ayuntamiento de Getxo, en sesión celebrada el 29 de diciembre de 1934, acuerda, cito textualmente, concederle la plaza de “Profesor de las clases de solfeo de Las Arenas cuyo cargo comenzará a desempeñarlo desde el día 2 de Enero del año 1935”.

profesor las arenas

   Su participación en Los Bocheros y fundación de Los Chimberos

los chimberos leo

En 1930, liderado por el tenor Zenón Garamendi se había fundado el grupo Los Bocheros con miembros de la Sociedad Coral del Ensanche, según narra Agustín de Velasco Gorbea en su libro “Bilbao, la ría y sus canciones”. Por esas fechas también surgió el grupo Beti Alai con el asesoramiento de Baldomero Alvarez Miota y compuesto íntegramente por miembros de la Schola Cantorum del barrio de San Vicente de Barakaldo, así como Los Ribereños que formó José Antonio Elguea con cantantes del Orfeón de Sestao. Leonardo Fernández cantó en las dos masas corales y de vez en cuando colaboraba con el grupo Los Bocheros, que se disolvió dos años después de su fundación, en 1932. La trayectoria de estos grupos fue dura desde sus inicios con continuos ceses y nuevas incorporaciones, grupos que aparecían, otros que desaparecían… En 1934 se reagrupan varios cantantes bajo la denominación de Los Bocheros, liderados en este caso por Gregorio “Goyo” Nadal, donde participaban también Pablo Montoya, Arturo Medina y el propio “Leo”. Lo que estos muchachos no sabían era que dicho nombre había sido registrado ya por su fundador inicial Zenón Garamendi y esto les creó graves problemas ya que “Goyo” y sus chicos tuvieron que modificar en el último momento los carteles que habían preparado para su primera actuación en el Teatro Argensola de Zaragoza. Este incidente (acude incluso la policía) lo narra estupendamente “Leo” en la entrevista que hemos mencionado al inicio de este artículo. Para solucionar el entuerto alguien sugiere que se cambien las primeras letras “boche” del nombre Bocheros por “chimbe”, y así surge el nombre de “Los Chimberos”. Se pudo entonces celebrar la actuación programada creándose así uno de los nombres musicales más emblemáticos de la música bilbaína. Por el grupo Los Chimberos pasaron los mejores cantantes de la época, entre ellos cabría citar a Alfredo, Armando Ortega y Adolfo Aranzana “Piti”. El grupo comenzó a tener estabilidad a partir del año 1960 cuando realizaron una gran gira por Europa, Sudamérica y Nueva York, siendo entonces sus componentes Txomin, Baldo, Iñaki, Ibarra y Josetxu.

   Sus años de circo

rudi llata

   Pero “Leo” habría de tomar otro camino. El mundo del circo le había cautivado y además, como él mismo comenta, estaba mejor considerado y remunerado. En el año 1943 se unió a la troupe de afamados clowns Rudi-Llata que actuaba en el Circo Alegría. El grupo había sido fundado en 1933 por “Pepi” y “Nolo” con la posterior incorporación de Llata. Leo entró para reforzar las guitarras de “Pepi” y “Nolo” con su acordeón confiriendo al grupo la calidad musical que buscaba y dándole la oportunidad de viajar por todo el mundo con su música. Pude comprobar que a “Leo” se le iluminaba la cara al hablar de su inseparable acordeón con el que tantos éxitos había cosechado. También trabajó con Gaby, Fofó, Miliki y Fofito sustituyendo en algunas ocasiones a Gaby.

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   En 1995 la televisión catalana TV3 emitió un reportaje sobre el mundo del circo, donde entrevistaron a “Leo”.

En este mundo circense conoció a su mujer Juana Gómez con la que viviría felizmente hasta el fallecimiento de ella. Se casaron en Lisboa en 1948. Su hijo (también Leonardo Fernández) nació en Alemania, fue bautizado en París y la Primera Comunión la hizo en Barcelona, lo que nos da una idea del ajetreo que se traía la familia. En su última entrevista recordaba a su mujer con nostalgia y añoraba los platos de kokotxas y cocina vizcaína que tan bien le preparaba, a pesar de haber estado siempre lejos de su tierra. “Leo” mantuvo además su afición por el club de remo Kaiku y fue seguidor del Sestao River Club y por supuesto del Athletic.

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   Participación en el cine

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   En 1954 se estrenaron películas memorables como “Johnny Guitar”, “La ley del silencio” con Marlon Brando, “Siete novias para siete hermanos”, “Rebelión en la granja” basada en la mordaz fábula de George Orwell, “La ventana indiscreta” con James Stewart y Grace Kelly, “Ha nacido una estrella” con Judy Garland y la oscarizada película de Federico Fellini “La Strada” que cambió el neorrealismo de posguerra del cine italiano y asentó las bases de su reputación internacional como director. La protagonizaba Anthony Quinn y narra una historia de amor y celos con el trasfondo del circo. Este inventario nos sitúa historicamente ya que, ese mismo año, Leo Fernández participó en la simpática y colorista película teutona “Sueños de Circo” (Feuerwerk) dirigida por Kurt Hoffmann, protagonizada por Lilli Palmer y en la que también actuaba Romy Schneider que pronto saltaría a la fama con “Sissi”

   Últimos años

A los 50 años “Leo” se retiró del espectáculo, se colocó de taxista en Barcelona y asentó su residencia en Sant Boi de Llobregat. A la muerte de su esposa se trasladó a Cartagena, cerca de su hijo y su nieto (también Leonardo Fernández), a quien enseñó música y que actualmente dirige el grupo de pop-rock “Sin tregua”.

   Aunque me hubiera gustado que “Leo” aún viviese para que leyera este breve repaso de lo que fue su vida artística, sirva como homenaje póstumo este pequeño tributo a un hombre que nació junto a las aguas del Atlántico, se forjó profesionalmente en el Cantábrico, surcó muchos mares y reposa junto a su adorada esposa en las tranquilas aguas del Mediterráneo. Adiós Leo, agur.

   Getxo, 2 de noviembre de 2013.